Parece que esta vez es la buena. El coche eléctrico ha llegado para quedarse. Los elementos se han reunido para hacer que este invento del siglo XIX dé por fin el salto comercial a gran escala. Una industria automovilística en pleno descalabro, mayor conciencia medioambiental, el empeño del cambio climático, el baile de precios del petróleo y por fin, el empuje político, han dado la señal de salida.
Ahora bien, habrá que tener paciencia. La revolución verde será una transición tranquila. El vehículo eléctrico tiene muchas cartas para ser el rey del transporte urbano mundial de los próximos años. Pero por ahora sólo es un príncipe haciéndose mayor y aprendiendo el oficio de la mano de su antecesor, el híbrido. En definitiva, el exitoso Toyota Prius ha abierto la senda de un “interesante, viable y atractivo camino por recorrer”, explica José María López, subdirector del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil, de la Universidad Politécnica de Madrid.

Parece que esta vez es la buena. El coche eléctrico ha llegado para quedarse. Los elementos se han reunido para hacer que este invento del siglo XIX dé por fin el salto comercial a gran escala. Una industria automovilística en pleno descalabro, mayor conciencia medioambiental, el empeño del cambio climático, el baile de precios del petróleo y por fin, el empuje político, han dado la señal de salida.

Ahora bien, habrá que tener paciencia. La revolución verde será una transición tranquila. El vehículo eléctrico tiene muchas cartas para ser el rey del transporte urbano mundial de los próximos años. Pero por ahora sólo es un príncipe haciéndose mayor y aprendiendo el oficio de la mano de su antecesor, el híbrido. En definitiva, el exitoso Toyota Prius ha abierto la senda de un “interesante, viable y atractivo camino por recorrer”, explica José María López, subdirector del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil, de la Universidad Politécnica de Madrid.