El automóvil siempre ha sido una fuente de impuestos casi inagotable y a juzgar por lo oído en los últimos días lo va a seguir siendo. Desde que se habla de la posible subida de impuestos que planea el Gobierno de Zapatero se han manejado diversas hipótesis con aumento del IRPF o de una subida del IVA. Pero finalmente parece que los nuevos impuestos van a caer sobre el tabaco, el alcohol y, sobre todo, sobre las gasolinas.
Que se apliquen subidas de impuestos para el tabaco o el alcohol puede ser razonable siempre que no es obligatorio fumar o beber. Sin embargo, una subida de los impuestos de las gasolinas conlleva un aumento del precio de todo.
La gasolina no es un lujo, porque muchas personas utilizan su vehículo como una herramienta de trabajo y porque los autobuses que llevan a las personas también se mueven con este combustible. O los camiones que transportan el pan, los medicamentos, las frutas…  funcionan con gasóleo, o los pescadores que utilizan sus barcos movidos por este combustible. Y si el precio del carburante sube, en un corto plazo de tiempo esa subida repercute en los precios de todos los artículos de primera necesidad.

El automóvil siempre ha sido una fuente de impuestos casi inagotable y a juzgar por lo oído en los últimos días lo va a seguir siendo. Desde que se habla de la posible subida de impuestos que planea el Gobierno de Zapatero se han manejado diversas hipótesis con aumento del IRPF o de una subida del IVA. Pero finalmente parece que los nuevos impuestos van a caer sobre el tabaco, el alcohol y, sobre todo, sobre las gasolinas.

Que se apliquen subidas de impuestos para el tabaco o el alcohol puede ser razonable siempre que no es obligatorio fumar o beber. Sin embargo, una subida de los impuestos de las gasolinas conlleva un aumento del precio de todo.

La gasolina no es un lujo, porque muchas personas utilizan su vehículo como una herramienta de trabajo y porque los autobuses que llevan a las personas también se mueven con este combustible. O los camiones que transportan el pan, los medicamentos, las frutas…  funcionan con gasóleo, o los pescadores que utilizan sus barcos movidos por este combustible. Y si el precio del carburante sube, en un corto plazo de tiempo esa subida repercute en los precios de todos los artículos de primera necesidad.