Los fabricantes de coches se esfuerzan por anunciar un futuro excitante, pero, por ahora, se conforman con un presente mediocre. El futuro lo constituye la electricidad, y la práctica totalidad de las marcas en Fráncfort mostraron ayer sus esfuerzos, aunque no puedan ocultar que, hoy por hoy, el camino lo marca más bien una crisis que, aunque comienza a remitir, sigue temiéndose para el momento en que desaparezcan las ayudas estatales.
Los nuevos modelos eléctricos asaltaron ayer definitivamente a la industria de la automoción. No faltó un fabricante que no mostrase sus avances en este sentido en el primer día de prensa de la 63 edición del Salón Internacional de Fráncfort. Sin embargo, la electricidad se vio obligada ayer, a pesar de los principales directivos de la industria, a compartir protagonismo con la crisis.