La Fórmula 1 este año tiene bastante más interés fuera que dentro de las pistas. Las normas absurdas, ilógicas y totalmente inviables de la FIA convirtieron este campeonato desde la primera carrera en una auténtica pantomima donde puede ganar un deshauciado o un jubilado de una escudería resucitada de la chatarrería. Sin embargo, lo que pasa fuera es digno del mejor (o el peor) culebrón, que ríete tú de ‘Cristal’, ‘Falcon Crest’ o ‘Pasión de Gavilanes’. En este caso, me voy a centrar en una familia que, siguiendo el asunto de las series, recuerda a ‘Los Soprano’.
Hablo de los Piquet. A mi siempre me ha merecido todo el respeto Nelson Piquet Souto Maior, es decir, Nelson Piquet Senior. Apenas recuerdo alguna carrera de él, pero siempre me han contado que como piloto fue un genio, muy temperamental (se lió a puñetazos con el chileno Eliseo Salazar en el 82 por haberle echado de pista), muy rápido y un auténtico adelantado a su época, los 80, donde los motores turbo V8 eran los reyes y Bernie Ecclestone no era el dueño del cotarro, sino un jefe de equipo más (de Brabham). Sin embargo, veintitantos años después me entero de que, según la rumorología de la época, sus luchas en pista con Nigel Mansell (ambos le regalaron a Alain Prost el campeonato del 86 por pelearse entre ellos en la última carrera y no puntuar) iban más allá de las pistas, y que el brasileño hacía cosas como meterse con la esposa del británico antes de cada carrera para minarle la moral.

La Fórmula 1 este año tiene bastante más interés fuera que dentro de las pistas. Las normas absurdas, ilógicas y totalmente inviables de la FIA convirtieron este campeonato desde la primera carrera en una auténtica pantomima donde puede ganar un deshauciado o un jubilado de una escudería resucitada de la chatarrería. Sin embargo, lo que pasa fuera es digno del mejor (o el peor) culebrón, que ríete tú de ‘Cristal’, ‘Falcon Crest’ o ‘Pasión de Gavilanes’. En este caso, me voy a centrar en una familia que, siguiendo el asunto de las series, recuerda a ‘Los Soprano’.

Hablo de los Piquet. A mi siempre me ha merecido todo el respeto Nelson Piquet Souto Maior, es decir, Nelson Piquet Senior. Apenas recuerdo alguna carrera de él, pero siempre me han contado que como piloto fue un genio, muy temperamental (se lió a puñetazos con el chileno Eliseo Salazar en el 82 por haberle echado de pista), muy rápido y un auténtico adelantado a su época, los 80, donde los motores turbo V8 eran los reyes y Bernie Ecclestone no era el dueño del cotarro, sino un jefe de equipo más (de Brabham). Sin embargo, veintitantos años después me entero de que, según la rumorología de la época, sus luchas en pista con Nigel Mansell (ambos le regalaron a Alain Prost el campeonato del 86 por pelearse entre ellos en la última carrera y no puntuar) iban más allá de las pistas, y que el brasileño hacía cosas como meterse con la esposa del británico antes de cada carrera para minarle la moral.

Etiquetas: ,